Sobre mí

La curiosidad por comprender nuestras raíces, así como los aspectos que influyen en quiénes somos y en quiénes nos convertimos, fue lo que me llevó a formarme como psicoterapeuta.

Indagar preguntas sobre nuestro origen, la construcción de nuestra identidad y el impacto de las relaciones más cercanas, ha sido fundamental en mi camino.

Soy Claudia.

Me mueven las personas.

Me mueve la vida, los procesos y las situaciones que todos enfrentamos: crecer, decidir, ser nosotros mismos, relacionarnos, sufrir…

Me despierta interés descubrir nuestros obstáculos y dificultades: inseguridades, miedos, creencias,...

Me gusta dar luz a estas cosas que nos pasan. Parecen ocultas y particulares, pero en realidad, todos compartimos experiencias similares.

Acercarte a ti, a lo que sientes y a lo que experimentas, pueden ser algunos de los motores que me lleven a dedicarme a la psicología. 

Creo profundamente que la terapia puede ser un espacio seguro para reflexionar, conectar y aprender a acompañarte con todo en lo que eres: tus luces y tus sombras.

Otra de mis motivaciones es aprender.

Sí, me gusta aprender ya sea con un libro, una formación o una supervisión que me permita ampliar mi mirada y conocimiento.

Como buena aprendiz, también disfruto enseñando. Empecé mi camino como maestra y psicopedagoga. Lo que me llevó a trabajar con la infancia, la adolescencia y las familias. A través de estas experiencias, sentí la necesidad de comprender con mayor profundidad a las personas, las relaciones y el crecimiento humano, incluyendo el mío propio.

Fue entonces cuando me adentré en el mundo de la psicología y la psicoterapia.

¡Y qué camino tan transformador! Lleno de retos, personas, prueba-error-aprendizaje, desaprendizaje y reaprendizaje.

Me considero alguien bastante autodidacta, he ido siguiendo mis inquietudes e intereses así cómo las necesidades de las personas a las que acompaño. Esto me ha permitido especializarme en: psicoterapia integradora del trauma, psicoterapia sistémica y familiar, psicoterapia humanista integrativa, apego, autoconocimiento e identidad, patrones familiares y trauma transgeneracional.

También he profundizado en áreas como la autoestima, el autoconcepto, la compasión, la autoaceptación, la gestión emocional y las crisis vitales.

Si tuviera que escoger algunas palabras que representen mi enfoque terapéutico son: humanista, relacional y constructivista.

Entiendo a la persona que tengo delante a través del relato que me cuenta, la expresión de su cuerpo y sus emociones, la dinámica de las relaciones que le rodean, así cómo lo que le dicta su mente y su corazón.

Con el apoyo adecuado, es posible aprender otras formas de afrontar lo que te sucede.

Claudia López